viernes, 24 de marzo de 2017

Los Relatos de Lovecraft: Guía introductoria para neófitos

¿Lo oyes? Es la llamada de Cthulhu. Llega desde las profundidades abisales de R'lyeh; Cthulhu Fhtagn, susurran en las playas de Innsmouth los hijos de Dagon, nadando al arrecife del diablo bajo la mortecina luz de la gibosa luna.
¡IÄ! ¡IÄ! ¡Cthulhu Fhtagn!
¿Qué vas a hacer ante su imperiosa letanía?
Quizás te espera una partida de Call of Cthulhu, un Máster con el semblante impertérrito y manos cerúleas lo ha preparado todo para someterte a ti y a los tuyos a una tarde de abyecto terror.
Quizás tienes, al volver a casa después de una larga semana, una montaña de tomos malditos: mil cómics, mil adaptaciones de obras aún más blasfemas que ruegan que los leas.
Quizás es un videojuego. Quizás uno de sobremesa.
¿Coleccionismo, has dicho? ¿Es esta la locura que te posee? Habrá peluches (Lovecraft los perdone), figuras, camisetas, pósters, todo lo que quieras.
¡IÄ! ¡IÄ! ¡Cthulhu Fhtagn!
La letanía nunca cesa. Asciende desde lo más profundo, donde duerme el que no puede morir, y nos incluye en sus sueños...

Sí, Cthulhu está en todas partes, y Lovecraft es su profeta. Ambos nombres están en la boca de todos. Sobretodo en la de los críticos, que a toda obra de terror que reseñan le ven un “aire Lovecraftiano”. ¿De donde viene todo esto?
Seguro que, de un modo u otro, habéis contactado con alguna de las manifestaciones de la voluntad de Cthulhu, sea a través de las Mansiones de la Locura o del cómic. O puede que ya conozcáis al dedillo la obra del maestro; no es la intención de esta guía predicar a conversos, sino captar a neófitos y, en las sombras, atarlos a la estela del Caos Reptante.

Así pues, ¿Queréis adentraros en la obra del ermitaño de Providence y no sabéis cómo? Quizás tenéis los dos (enormes) tomos de las obras completas, editados por Valdemar: decenas de relatos, y la duda de por dónde empezar. O disponéis de alguna de las muchas antologías de relatos, a veces temáticas. ¿Son el mejor modo de iniciarse?

Siempre se puede hacer una lectura cronológica pero ¿es la mejor opción? Los primeros relatos de Lovecraft son irregulares; su mérito, más que literario, es académico: para el estudioso de su obra o para el curioso que quiere ver cómo empezó todo.
Leer una antología des del principio hasta el final nos dará, probablemente, una visión de conjunto bastante decente; pero es una inmersión lenta para la que no todo el mundo tiene tiempo o paciencia.
No, si uno quiere adentrarse por primera vez en el mundo de Cthulhu recomiendo ir directo a la médula, a lo mejor de lo mejor. Y a partir de aquí, enganchado ya sin remedio, leer según criterio propio lo que más apetezca.

Así que vayamos al grano con la guía (y si os parece útil, visitad la que hice dedicada al terror literario aquí). En general se acepta que hay tres grandes ciclos de historias. En el espíritu de aquellas novelas de “escoge tu propia aventura”, sugiero que cada lector novel se dirija a uno u otro según su experiencia previa, sus preferencias y sus objetivos.

En primer lugar, tenemos el Ciclo de las Brujas: para los amantes del terror clásico que quieran una transición suave y progresiva hacia Lovecraft. Relatos ambientados en Nueva Inglaterra; mucha niebla, caserones torcidos, Ghouls y brujería. Su principal escenario es Arkham

Después está el Ciclo Onírico: para los fans de la fantasía épica, heroica o picaresca. Relatos ambientados en un mundo imaginario (la mayor parte), con escenarios propios de la fantasía y abundancia de criaturas mágicas. Los protagonistas parten con ventaja respecto a los de otro tipo de relatos: saben donde están, saben donde van, saben moverse en estos entornos; no son tan propensos al desmayo como los otros protagonistas del autor. 

Y finalmente, el gran ciclo: el Ciclo de los Mitos. Aquí es donde encontraremos los mejores relatos del autor y donde descubriremos el por qué de su fama. La inmensa mayoría de relatos Lovecraftianos pertenecen al ciclo de los mitos. Considerando que todos hacen referencia – en mayor o menor grado – a los Mitos, se podría considerar que tanto el ciclo de las brujas como el onírico son en realidad subgéneros dentro del Gran Ciclo.

¿Cual escogerás?


Ciclo de las brujas, o de Nueva Inglaterra 

Los relatos pertenecientes a este ciclo se caracterizan por ser un poco mas mundanos. Mundanos en el contexto de la obra de un señor para quien un pólipo extraterrestre es tan común como para S. King un pack de seis cervezas. Simplemente, recurren a elementos del terror algo más clásicos, tales como brujas, magia negra, no-muertos y similares. Así, "El caso de Charles Dexter Ward", quizás el relato más largo de Lovecraft, es una narración de brujería que enlaza con la preferida de los Estadounidenses: Salem. En "Los sueños en la casa de la bruja" un pobre estudiante de matemáticas enloquece; ¿será por sus elecciones académicas o por algún influjo sobrenatural? "El modelo de Pickman" es una admirable lección de implicación artística. La atmósfera de "Las ratas en las paredes" os acompañará, seguramente, alguna noche solitaria en casa. Y "El ceremonial" es... lo que dice el título: una bacanal de imaginación e inquietud, típica noche de Providence. Si os pasáis por allí, saludad al pequeño Brown Jenkins de mi parte. 

El caso de Charles Dexter Ward
Los sueños en la casa de la bruja
El modelo de Pickman
Las ratas de las paredes
El ceremonial

Ciclo onírico 

El ciclo onírico es una rareza dentro de la obra de Lovecraft por dos motivos. En primer lugar, porque comparte un mismo protagonista en todos los relatos, el aventurero místico Randolph Carter, alter ego del autor. Es extremadamente inusual este protagonismo compartido (solo ocurre similarmente con Herbert West, del que ya hablaremos); en segundo, porque dichos relatos tienen un estilo mucho mas fantasioso que el resto, pudiendose considerar, por lo menos en el relato principal del ciclo, como fantasía oscura al estilo de Clark Asthon Smith. No me atrevería a decir que todos los relatos de que incluyo aquí sean igualmente buenos: pero este es un ciclo breve, y siendo así, me ha parecido recomendarlo entero, como conjunto. A destacar: "El testimonio de Randolph Carter", escalofriante, con un final de impacto que podréis citar en multitud de circunstancias. "La onírica búsqueda de la desconocida Kadath", fantasía que no queda muy lejos de Ashton Smith o de Jack Vance. Y, cómo no, "Los gatos de Ulthar", que hará las delicias de todos los compañeros de piso de estos entrañables felinos. 

El testimonio de Randolph Carter
La llave de plata
Tras las puertas de la llave de plata
Lo innominable
La onírica busqueda de la desconocida Kadath
Los gatos de Ulthar




Ciclo de los mitos 


Antes que nada, ¿Qué son los mitos?
Los Mitos de Lovecraft, o Mitos de Cthulhu, son el trasfondo mitológico de donde beben la mayoría de obras del autor y del que se alimentan todas las obras posteriores a su muerte. El panteón de los Primigenios y los dioses exteriores; las Razas antediluvianas y sus ciudades en ruinas, sus objetos profanos. La biblioteca infame de tomos malditos que servirán de referencia (y condenación) de tantos personajes, encabezada por el Necronomicón. La galería de monstruos, empezando por los Ghouls y acabando por los Shoggots. Toda la Providence fantástica, desde Arkham, Innsmouth y Dunwich a la universidad de Miskatonic. Todo esto son los mitos. Y están presentes en toda la obra de Lovecraft. En estos relatos, sin embargo, tienen papel protagónico. En "Las montañas de la locura" acompañaréis una expedición que descubre algo en el hielo, algo de un pasado que no sale en los libros de historia. En "El horror de Dunwich" veréis como el subgénero del deep country terror da un vuelco a vuestras expectativas. "El color surgido del espacio" es una lección de cómo hacer terror con toques de CF. "El asíduo de las tinieblas" es una tarjeta de presentación de mi buen amigo Nyarlathotep; y qué decir de "La sombra sobre Insmouth" y "La llamada de Cthulhu", posiblemente los dos relatos más célebres? Casi que no digo nada y os dejo que lo descubráis vosotros mismos. 

El horror de Dunwich
La sombra sobre insmouth
La llamada de Cthulhu
Las montañas de la locura
El asíduo de las tinieblas 
El color del espacio exterior


¿Habéis elegido ya? Quizás querréis ir a por todas y leer todo lo recomendado y más. De ser así, una recomendación extra: visitad Gigamesh, en Barcelona, o Cyberdark online: tienen todo lo que podáis pedir.

Apéndice 

Me gustaría cerrar la guía con un cuarto ciclo muy distinto a los demás; tanto, que lo que decía de los mitos y el modo como impregnan todo lo que escribió Lovecraft aquí no se aplica. En este sentido, puesto que la intención de la guía era presentaros relatos característicos del autor y estos no lo son, los dejo un poco al márgen, en este apéndice. 
Se trata de las aventuras de Herbert West, Reanimador: ahora podrían volver a estar de moda, con el resurgir del Zombie. Las de Herbert West fueron unas historias que Lovecraft escribió por encargo y que, curiosamente, desprenden un humor negro que uno no asocia con el Maestro. Si con el resto de sus escritos tocaba a Hope Hodgson, aquí se acerca más a Shelley; West es un científico en busca de la verdad tras el velo de la muerte. Y se le complican las cosas. De qué manera. 
Quizás por ser menos Lovecraftianos han tenido mejor fortuna en el cine: han sido adaptados a la gran pantalla, y por lo menos la primera película merece mucho la pena. 

Herbert West, reanimador: desde la oscuridad
Herbert West, reanimador: seis disparos a la luz de la luna
Herbert West, reanimador: el horror de las sombras
Herbert West, reanimador: El demonio de la plaga
Herbert West, reanimador: El aullido del muerto
Herbert West, reanimador: las legiones de la tumba



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viernes, 17 de marzo de 2017

Valdemar Gótica: "El demonio del movimiento" para mayo

Valdemar anuncia novedad en mayo para la colección Gótica: miles de fans estallan de gozo y le asignan un lugar en el presupuesto mensual.
Poco después, se preguntan: ¿cual era el título, por cierto?

Está en nuestra naturaleza; Valdemar nos ha ganado y ya no se hacen preguntas. Seguro que la edición lo merece. Esta portada de Beksinski es amor a primera vista.
Pero ¿Y el contenido? ¿Es literatura gótica? Probablemente no, ya hace tiempo que la colección va por otros derroteros; y no es que me queje, de aquella ya tengo bastante. ¿Es un autor importante? ¿Es una oscura figura de culto? A saber. Pero ¡Que bien suena el título! “El demonio del movimiento y otros relatos de la zona oscura”. El autor, Stefan Grabinski, no me suena de nada; ¿Qué tipo de escritor será?


Las respuestas a estas y otras preguntas la encontraremos donde siempre, en la fuente más fiable; la wikipedia. Veamos.

Parece que Stefan Grabinski es un Poe, un Lovecraft Polaco. ¿Más Poe o más Lovecraft? ¿Horror mórbido u Horror cósmico? Quizás un poco de ambos: habrá que esperar a la lectura. Dice la nota biográfica que sus trabajos son a menudo “surrealistas” y “explícitamente eróticos”. Lo primero puede encajar con el hermitaño de Providence: ante lo segundo éste quizás cerraría el libro. Suena bien. ¿Tendrá algo en común con Ewers, quien en sus relatos destila una esencia sensual? ¿Será surrealista a lo "La otra parte" de Kubin?

Aquí tenemos el listado de relatos. Según comentan en la página de facebook de Valdemar, se trata de una traducción directa del polaco, recopilación a medida a partir de los originales disponibles. 

Como Poe, Grabinski murió en la miseria. Enfermo de tuberculosis. Falleció en el treinta y seis del siglo pasado: un año antes que Lovecraft. Tenía cuarenta y nueve años, tres más que el de Providence. Según la enciclopedia online era experto (¿como se calibra la maestría en un arte así?) en Demonología y Parapsicología. Personalmente opino que la demonología es un terreno poco explorado en la literatura: sí, hay muchos relatos de trasfondo satánico, pero pocos que exploren otros tipos de relación con los demonios más allá del pacto fáustico o el advenimiento del anticristo. Me gustaría leer ficción acerca de estas jerarquías que se describen en la obra de de Plancy o en la Llave Menor. Juegos entre los Duques y Príncipes del infierno por el alma de algún estúpido demonologista o inocente entrometido. Si Grabinski va por aquí, me gustará. Si tiene algo de Kubin, me gustará. Si es como un antepasado de Ligotti, me gustará. Si es un batido de Poe y Lovecraft aliñado con erotismo, me gustará. 

Si no, pues... probablemente me gustará igualmente. Peloteo a parte, el criterio de la editorial está testado y comprobado. Sin saber absolutamente nada más que lo que pone en la Wikipedia, es una novedad que me atrae mucho: tengo la sensación de que va a ser algo distinto, excitante. No veo el momento de que se una a mi colección.


Mientrastanto, muchas preguntas más rodean la editorial. ¿Qué pasa con Insomnia? ¿Qué pasa con Clark Ashton Smith, a un tomo – Averoigne – de ver sus tres principales ciclos de relatos publicados en Español por primera vez?* ¿Para cuando el segundo tomo de “Los libros de la sangre”? Ah, Valdemar... dános más y que sea rápido.   

*Me niego a tener en consideración el "Averoigne" de Pulpediciones 

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miércoles, 15 de marzo de 2017

Warhammer, Era de Sigmar: Llegan los Kharadron Overlords

Primero fueron los Sigmarines y sus contrapartidas del Caos. Los acompañaba la descripción de un Futuro-pastiche compuesto por mitología escandinava, 40K, la saga de fantasía “El ciclo de la puerta de la muerte” y retazos del Warhammer Fantasy.




La Novena Era sigue avanzando y ahora les ha llegado el turno a otra familia enana (Duardin, del inglés Dwarves: nueva y original marca registrada); en el trasfondo de la Era de Sigmar parece que va a haber tres. La primera fue la de los Fyreslayers (nótese la sutil “y” que les da un aire más cool), mezcla de Enanos del Caos y Matadores. Escarificados, aficionados a las salamandras sobrealimentadas, escarificados, su mitología no tiene mucho gancho: herederos de Grimnir y del look clásico de los Matadores pero sin ningún sentido del honor o deseo de retribución. Su único impulso es la acumulación de Ur-Gold (otra originalidad de GW).



La segunda raza Duardin van a ser los Kharadron Overlords, que estarán disponibles en abril. Aún no se sabe mucho de su trasfondo. Al parcer no son seguidores de Grimnir ni de Grugni; quedan enmedio, huérfanos de ancestros. Milenios de enfrentarse al caos en solitario les ha endurecido; y se han acostumbrado a usar técnicas arcanas para mejorar su tecnología, que supera de mucho la de sus antepasados anteriores al fin de los tiempos. Es decir, una versión enana (Duardin, perdón) de la tecno-magia Skaven. 





A primera vista los cambios respecto a esta antigua raza de Warhammer Fantasía han sido tan profundos y trascendentes como los de las que los han precedido. Como con los Sigmarines, se trata de darles un aspecto “nuevo” (y por tanto fácilmente registrable) a medio camino de la fantasía y la CF: para los hijos del antiguo patrón del Imperio fue un lavado de cara a lo 40K. Para los Duardin la referencia base sigue siendo el 40K pero se les ha añadido un aire Steampunk que para ser sincero creo que queda bastante bien.



 Los antiguos girocópteros ahora son una especie de barcos zeppelin; los guerreros básicos parecen una mezcla de fogonero de algún trasto a vapor y Rompehierros de la vieja escuela. Los héroes recuerdan a los ingenieros que fueron saliendo a partir de la séptima edición con el tipo de servos y armas desproporcionadas que podríamos esperar de un Orko. Me gusta particularmente el héroe que acompaña estas imágenes, con una especie de globo aerostático individual de combate. El conjunto es atractivo, para mi mucho más que los Sigmarines o los Fyreslayers; ¿me gustan más que los enanos clásicos? No; con esta nueva Era estoy como con la cuarta de Reinos o la Quinta de la Dragonlance: como si no existiera. Como coleccionista de miniaturas puedo apreciar su impacto visual. Como fan del trasfondo, puedo compararlo con el de los Fyreslayers y decir que bueno, es una mejora. La idea de enanos montados en Barcos voladores surcando los mares del caos tiene atractivo. A ver si alguien que pinte mejor que yo se atreve a hacer una conversión con uno de estos nuevos modelos y lo adapta para parecerse a su obvio referente transfondístico: El Espíritu de Grugni, de las novelas de Gotrek y Félix.  


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viernes, 28 de octubre de 2016

Especial Halloween 2016: La Brujería. Primera parte: Breve historia de la brujería y brujas notables en la ficción



Estoy de la Wicca hasta las narices. Llamadme old school, purista o corto de miras; pero cuando pienso en brujería, dadme Blair y Salem y dejaos de cristales energéticos. Hierbas, auras, danzas; pastiche de mitos celtas, triples diosas de múltiples fuentes y cartomancia de salón victoriano. Eso es lo que algunos ven cuando giran la mirada al pasado; de aldea en aldea, en bosques oscuros, en claros bajo la luz de la luna brujas danzando e invocando el espíritu femenino para sintonizar los chakras con un trozo de amatista. No es para mi; muchas gracias. 

No, dádme Brujería clásica. Me da exactamente igual si se trata de una leyenda negra: como tal, es igualmente cool. Quiero viejas retorcidas; quiero pactos satánicos, aquelarres como los de antes presididos por un macho cabrío y una oscura figura, con un libro quizás, oculta entre las sombras. Quiero femmes fatales llenas de desdén para con el resto del mundo invocar el mal sobre desprevenidos innocentes. Quiero risas resquebrajadas resonar en la noche y, por la mañana, echar en falta a un compañero tragado por la sombra. Quiero pactos satánicos; fornicación con seres innombrables para engendrar cosas aún más oscuras. Quiero a tres arpías inclinadas ante un caldero en el páramo, llamando a Greymalkin y todo lo que obtengo son tres hermanas apelando al "poder de tres" (¿?) y una academia donde la bruja reina juega a ser Charles Xavier. Y no estoy en contra de actualizar los viejos mitos del terror; estoy muy a favor, si acaso. La ficción sobre la brujería "moderna" está bien para quien le guste, igual que los vampiros luciérnaga; todo tiene su publico. Si está bien hecha, como no es el caso ni de Embrujadas ni de American Horror Story: Covenant puedo formar parte de este público. 

Lo que es una lástima es cuando una escuela de hacer las cosas se vuelve tan mainstream que pasa a definir el concepto. Volviendo a los vampiros, actualmente "Vampiro" significa "romance" donde solía significar "terror". Del mismo modo "Bruja" ahora significa "pensamiento alternativo" más que, bueno, "terror". Ambas cosas son buenas: y pueden seguir evolucionando, sin duda lo harán. Dentro de diez años quizás saldrá una película o un libro que haga que al pensar en Vampiro nos vengan a la mente gusanos parasitarios, y entonces la obra de Guillermo del Toro puede convertirse en referencia cuando ahora es solo un secundario producto mediocre. Mientrastanto, no hace falta argumentar o defender el concepto mainstream; la bruja Wiccan, la bruja con superpoderes, armonizada con la naturaleza ya está a la orden del día. Pero sí creo que podemos (y debemos) reivindicar a la de la vieja escuela. Desvinculándola de su origen histórico; fuera cual fuera su origen, la Bruja como clásico del terror se hecha de menos. El presente monográfico rastreará, primero, estos orígenes; después, presentará algunas brujas ilustres. En las siguientes entregas repasaremos los elementos que acompañan la bruja para construir su mito, y finalmente, ofreceremos algunas recomendaciones. El esquema será como sigue, y se publicará en los próximos días: 

- Primera Parte: Breve historia de la brujería y brujas notables en la ficción.
- Segunda Parte: Elementos comunes de la leyenda: Aquelarres, familiares y prácticas. Juicios y métodos. 
- Tercera Parte: Recomendaciones. Ejemplos concretos de literatura, cine y cómic. 

Vayamos pues con la primera parte. 

Breve historia de la brujería


Antes de toparse con la iglesia, durante la antigüedad, la bruja gozaba de otra imagen; en la tradición grecorromana se le atribuía un comportamiento que luego la Iglesia calificaría de “Súcubo”; depredadoras sexuales que atraían al héroe con artimañas. Las mismas artimañas que, en la Grecia clásica o la Roma Imperial los clientes les pedirían para conquistar amores imposibles. Se creía que poseían la capacidad para cambiar de forma, o imponer una transmutación a sus víctimas (Circe transformando a los hombres de Ulises en cerdos). Al final, las brujas de la antigüedad – Romanas, Egipcias, Griegas – no eran otra cosa que sacerdotisas de determinados cultos y ante la sociedad no eran ni más ni menos reprochables que un ciudadano cualquiera, aunque sí más temidas. Se les atribuía un gran conocimiento de los ungüentos y pociones, que a menudo les servía para fines más oscuros: la bruja de este período es también una envenenadora. Ahí está Locusta, a quién se atribuye el envenenamiento del emperador Claudio. 



La persecución a la bruja no es algo tan temprano, extendido y masivo como comúnmente se piensa; los juicios de Salem datan de finales del siglo XVII y los últimos juicios por brujería tuvieron lugar a finales del XVIII.
Durante la alta edad media la brujería se consideraba una superstición y se veía con desdén. Se consideraba ignorancia campesina, con algún resto de paganismo y una buena parte de utilidad práctica: abortera, comadrona o herborista. Su posición como guardiana de cierto tipo de saber popular podía acarrear problemas, pero no implicaba una herejía ni era sujeto de especial atención por parte del clero.
Es a partir del siglo XIII que la cosa cambia; se asocia brujería a herejía; por tanto, ya no es una simple muestra de ignorancia sino un desafío a la iglesia y como tal empieza a castigarse. La primera ejecución en la hoguera data de 1275 en Toulouse. La fecha y el emplazamiento no son ninguna casualidad. En aquel entonces el mayor desafío al que se enfrentaba la fe militante era el credo Cátaro y el Valdense. Para el Cátaro – centrándonos en una de sus creencias más interesantes - Satán era el creador del mundo material y Dios el del mundo espiritual. Satán era por tanto una especie de Demiurgo rival a Dios. Los Valdenses defendían, en líneas generales, que no era necesario ningún intermediario entre el hombre y la divinidad; que cualquier hombre debidamente informado sobre la Bíblia podía difundir su palabra. Rechazaban la liturgia, el poder estatal de la iglesia y la misma idea de las iglesias – edificios – destinadas a culto; cualquier lugar servía para contactar con Dios. Es fácil ver por qué la Iglesia Romana atacó con todas sus fuerzas a ambas herejías: podríamos decir que el Cátaro atacaba la Cosmogonía que se habían montado los católicos, y el Valdense el sentido mismo de la iglesia, a la vez que ambos proponían alternativas al clero tradicional. Las armas de la iglesia contra la herejía fueron, primero, literales: cruzadas que aniquilaron a los herejes. Y segundo, ideológicas: implantar la idea del peligro de la herejía, de la divergencia respecto a la norma. La Bruja se convirtió de simple creyente en tontas supercherías en peligrosa sacerdotisa de Satán. Esta Bruja moldeada por el Cristianismo del siglo XIII ya no es ignorante, es mala; existe como opuesto al sacerdote, quien es un hombre sabio. Él guía el rebaño hacia el cielo; ella hacia el averno. Es una enemiga de la iglesia, y como tal, un excelente chivo expiatorio. A partir de este momento, se le puede atribuir toda maldad. Recordando al fiel que la bruja y sus adoración al diablo es fuente de condenación – terrenal, con el suplicio de la inquisición; y espiritual, con la condena al fuego eterno – se advierte a futuros teólogos acerca de los peligros de jugar con los conceptos de Dios y el Demonio.



Esta versión de la bruja perdura durante la baja edad media y llega hasta la edad moderna; los pilgrims la exportan al nuevo mundo, y allí tienen lugar los juicios por brujería mas famosos de la historia: los de Salem. Y es esta versión la que llega a nuestros días, ya como parte del imaginario colectivo mas que de una creencia en su existencia real: convertidas en uno más de los personajes del panteón del terror.
La de "La Bruja" clásica por tanto es una figura moldeada por interés: la misma encarnación de todo lo que durante siglos la iglesia ha enseñado a repudiar. Primero, es una mujer. Una mujer con poder, doble pecado; una mujer que no se inclina ante el Dios de Abraham, que rechaza la cruz. Es una mujer sola, alejada de la “santidad” de la familia. Es una mujer que, según estas antiguas leyendas, sacrifica niños y hace con ellos ungüentos, traicionando así incluso su naturaleza de madre. Es una mujer, en definitiva, que representa una extensión del papel de Eva en el jardín del Edén; condena al inocente, abraza el conocimiento prohibido instigada por la serpiente. Como Eva, dice la Iglesia, la Bruja es un ser débil: se equivoca, se deja llevar por el mal camino. Cuando la época clásica, la Bruja o hechicera era un poder indómito. Influenciado por las religiones Abrahámicas, basadas en un patriarcado incuestionable, lo que castiga la frase “no dejarás que una bruja viva” es, en el fondo, esta misma cualidad indómita, la inconformidad con la sumisión (intelectual, doméstica y de toda índole) femenina.

Se comprende por tanto que haya un deseo general de negar esta imagen distorsionada que nunca ha correspondido a personaje real alguno. Y en su lugar sustituirla por brujas paganas, portavoces de las religiones precedentes a las Abrahámicas, como si estas estuvieran ausentes de drama, muerte y dogma. Desde un punto de vista académico es lo acertado; desmontar la leyenda negra y mostrar lo que hay detrás.
En la ficción yo prefiero abrazar la visión católica de la bruja y decir: no es mala. Es fantástica. Fantásticamente ficticia, trágicamente ficticia por todas las que murieron por ello. Cuando se esgrime una palabra (¡Bruja!) como insulto, abrázala. Fíjate en lo que significa. Bruja, dicen, es la que se niega a someterse a la autoridad de la iglesia. Bien por ella. Bruja la que rompe el molde de lo que se espera de ella como mujer. Bien por ella. Bruja es la que esgrime un poder impío: bien por ella, quien pudiera esgrimirlo. Bruja la que evita la iglesia y vive en soledad, rodeada de gatos familiares en un cuchitril atiborrado de sus herramientas y fetiches: bien, bien por mi incluso, que en esto encajo y debo ser brujo. Hagamos de ella un héroe trágico, como el romanticismo hizo con Lucifer. 
Quizás este héroe trágico ya existe; si es así, encontrémosle. Hagamos un breve repaso a algunas brujas famosas.

Brujas ilustres
Las mitológicas

  • Medea
Medea. Qué personaje. No se ha explotado lo bastante; daría para una serie de la HBO. ¿Recordáis la historia de Jasón y los Argonautas? Sin Medea Jasón no se habría llevado el Vellocino. Medea, hija del rey de la Cólquida y sobrina de Circe (la de Ulises y los cerdos). Sacerdotisa de la diosa bruja Hécate. Traicionó a su padre por amor a Jasón, prestándole ayuda mágica para superar las pruebas y guía para esquivar el guardián del tesoro. Huyendo del reino paterno con Jasón y su tripulación, al ver que les perseguía su hermano el príncipe Apsirto urdió un estratagema para atraerlo a bordo, solo, de modo que Jasón pudiera asesinarle. Acto seguido Medea despedazó el cadáver y lo tiró por la borda: así, entretenido en recuperar los trozos, el rey tuvo que abandonar la persecución. Tiempo después Medea y Jasón se casarían, engendrando a dos hijos. El matrimonio no sería feliz: harto de Medea, Jasón planeó abandonarla por otra princesa que era mejor partido. Medea no se arredró; conjurando sobre un manto de rica tela lo imbuyó de una maldición y lo regaló a la feliz novia. Al ponérselo la pobre estalló en llamas; intentando apagar el fuego, el padre de la novia también murió. Para rematar la venganza contra Jasón, Medea asesinó a sus propios hijos; aunque, según la versión de Eurípides, se limitó a mandarles a la muerte al encargarles entregar el manto maldito, por lo que fueron culpados de la tragedia y ejecutados. Medea no murió en ninguna hoguera: ningún hombre, ningún héroe puso fin a su vida. Tras dejar a Jasón se casó con otros reyes, vagó por Grecia entera e Itália, donde fue adorada como una diosa, y finalmente murió de muerte natural tras lo cual ascendió al Olimpo para vivir eternamente entre los dioses. Lectura recomendada: Medea, de Eurípides.

  • Black Annis
Black Annis (Annis la negra) es un personaje legendario del folclore británico. Según dicen habita en una cueva en Lancashire; de piel azul y zarpas de hierro Annis es una pesadilla recurrente en el imaginario de Albión. Su origen se puede rastrear, según algunos, a antiguos cultos a diosas paganas. Diosa exiliada o demonio, Annis se dedicaba a secuestrar a niños para devorarles y colgar sus pieles en árboles, cerca de su cueva, para curtirlas. Una vez tratadas solía atárselas a la cintura a modo de falda. Adjunto una ilustración de Annis en la fantástica “Enciclopedia de las cosas que nunca existieron”, de Michael Page y Robert Ingpen (ilustrador) con la diabólica anciana sentada ante su cueva, rodeada de cráneos, pelo negro cual estropajo y piel azul, que de pequeño me impactó. Esta es, al final, su función; Annis es el hombre del saco británico. Podemos encontrar referencias a Black Annis en multitud de obras, desde Hellboy a Mundodisco; el personaje de Aliss Demurrage (la legendaria bruja con quien comparan a Yaya) se basa en Black Annis.
Si Medea representaba lo mejor de la bruja (actos viles aparte, era una mujer independiente y resoluta en un mundo de hombres; sus asesinatos, por crueles que fueran, no estaban muy lejos de las prácticas normales de aquellos tiempos), con cualidades redemptoras, Annis es la bruja-monstruo sin conexión con la humanidad. 

  • Baba Yaga
Así como Medea era un personaje humano complejo y Annis un demonio unidimensional, Baba Yaga es una criatura enigmática, infernal y benévola al mismo tiempo. Se ha dicho de ella que personifica el espíritu de la Rusia rural. Según los antiguos cuentos, la vieja Baba vivía en una casa con patas de pollo, rodeada por una cerca de iluminada con cráneos humanos a modo de palmatorias. Como Annis, Baba Yaga tenía características de monstruo; dientes de acero y una pierna esquelética, simbolizando su existencia a medio camino entre el reino de los muertos y el de los vivos; un poco como Hel, la diosa escandinava del inframundo, cuyo cuerpo estaba dividido en una mitad joven y una mitad vieja y decrépita. En estas historias Baba a veces era cruel, brutal: un monstruo devorador de niños, infatigable en la venganza, recorriendo Rusia dentro de un mortero volador que impulsaba con su escoba. En otros cuentos, si bien peligrosa, podía ser también benévola, recompensando la amabilidad con ayuda mágica y buenos consejos. Igual que Annis podemos encontrar menciones de Baba Yaga en el cómic, la literatura fantástica y el mundo del rol. En Vampiro: La mascarada es una Nosferatu todopoderosa. En Hellboy, una de las más persistentes antagonistas del protagonista.




Brujas ilustres
Las literarias

  • Las brujas de Macbeth
Tres eran las brujas en los páramos, reunidas entorno a un caldero. Tres formando aquelarre. Tres brujas observando a Macbeth y su tragedia: tres brujas revelando a Macbeth que su destino era ser rey. Quizás tres testigos de la tragedia, quizás guías de la misma; Macbeth ya sentía la tentación de usurpar el trono pero ¿qué efecto tuvo en su determinación la revelación de las brujas?

Tras los personajes de Shakespeare podemos ver varias influencias; quizás la mas evidente es la relación con las Nornas, diosas de la mitología escandinava que presidían el destino de dioses y hombres. Los expertos rastrean su inspiración a las crónicas de Holinshed y la Daemonology del Rey Jaime I. Es interesante notar que, en el mundo teatral, se considera que la obra está maldita, y que pronunciar el nombre – Macbeth – en el interior de un teatro atrae la maldición. Para evitarla se la suele llamar “La tragedia escocesa”. En cuanto al origen de la maldición, se atribuye a la misma presencia sobrenatural de las tres hermanas, las weird sisters, y sus conjuraciones.




  • Maléfica
Disney explota el estereotipo de la bruja en multitud de películas; tenemos a la Reina de Blancanieves, a Úrsula la bruja marina o a la inolvidable Madame Mim en Merlín el encantador. Ninguna es tan siniestra como Maléfica, de La bella durmiente. Su diseño es ya de por sí iconico; tez verde grisáceo, estilizada túnica negra y púrpura, extraño tocado que recuerda a los cuernos de un diablo... no hay nada caricaturesco en Maléfica, como sí lo hay en la Reina o Mim. Nada de la exuberancia drag de Úrsula. Maléfica hace honor a su nombre: es seca, es mala, y no está por tonterías. “Now shall you deal with me, oh prince, and all the powers of hell” no es una frase que uno pueda asociar fácilmente con Disney: la transformación en dragón es gloriosa, y toda la batalla que sigue. Y que termina con la muerte de la bruja... que el príncipe abate solo con la ayuda de las hadas. Maléfica es un gran personaje: ella y Chernobog son seguramente los dos villanos Disney más siniestros (aunque la locura de Madame Mim no les va a la zaga) y es una pena que su herencia se haya de algún modo malogrado con la pésima adaptación interpretada por Angelina Jolie.




  • Yaya Ceravieja
Recuperando a las Weird Sisters de Macbeth, Terry Pratchett quiso parodiar la obra del bardo Inmortal en una de las novelas del Mundodisco, traducida en España como Brujerías. Lo consiguió, pero logró además crear un personaje que desbordaría aquella obra y exigiría sin miramientos serie propia: Yaya Ceravieja. Ni su creador pudo resistir la acerada determinación de la bruja y escribiría media docena de libros en los que Yaya brillaría con su pragmático enfoque vital, las avanzadas técnicas de cabezología y un carisma inigualable. Yaya y su particular aquelarre son a la vez un homenaje y una burla ambas escuelas: la tradicional y la Wicca. Son Doncella, Madre y... ejem... Vieja; Tata y Yaya se ríen de las tonterías Wicca de Magrat pero solo porque prefieren sus propios ritos igualmente vacíos: vacíos, pero útiles de cara al gran público. Saben que para ser bruja, primero hay que parecer bruja. 

Como con el resto de novelas de Mundodisco las de las brujas esconden, mediante la sátira, ácida crítica social: y en este caso concreto, el desmontar esta misma imagen de la bruja (clásica y Wicca) y reinventarla a lo Pratchett. A parte de “Brujerías” recomiendo encarecidamente “Brujas de viaje”.




  • Frau Totenkinder
Fables, Fábulas, cómic de Bill Willingham, es una de las últimas grandes series de Vertigo; por si el amor de una legión de fans no fuera suficiente, catorce premios Eisner lo certifican. En las páginas de Fábulas asistimos al relato desesperado de un grupo de personajes de cuento atrapados en un refugio, una reserva en Nueva York; son refugiados, huyendo del desastre en que se han convertido sus Tierras Natales de cuento. Willingham puede usar a personajes como Blancanieves, el Lobo Feroz o Barba Azul; pero no su versión acartonada sino una con un semblante de vida que los hace totalmente reales. Fábulas es lo que la série de TV Once upon a time intentó ser. Todos los personajes tienen su atractivo, y habrá como media docena que fácilmente puedo considerar entre mis personajes de cómic favoritos. Totenkinder, la bruja residente, es uno de ellos. Traducción literal de su nombre: “Muerte de los niños”. Totenkinder es una anciana de aire severo a lo McGonagall; sentada en su balancín, tejiendo, parece llevar una vida retirada. Su pasado oculto es de lo más interesante. ¿La bruja sin nombre que maldeció a la Bestia? Era Totenkinder. ¿La que le dió al flautista la flauta mágica? Totenkinder. ¿La que encerró a Rapunzel? Otra vez Totenkinder, en una eterna cruzada para castigar a los príncipes fatuos y orgullosos. Totenkinder representa un tipo de bruja al estilo de Baba Yaga (quien por cierto también aparece en Fábulas); escencialmente amoral, capaz de las mayores crueldades y de la mayor bondad. E incluso sacrificio si la causa es meritoria. Totenkinder - sin querer revelar demasiado de su pasado - es la cara envejecida de Medea. 

  • Xayide
Quizás la menos recordada de las que constan en este apartado, Xayide es uno más de tantos personajes inolvidables de La historia interminable de Michael Ende, libro a reivindicar donde los haya. Si de mi dependiera, sería de lectura obligatoria, y eso lo digo aún estando en contra de las lecturas obligatorias. Xayide actúa como antagonista en la segunda mitad del libro; como mujer sibilina y peligrosa, se parece más a las brujas clásicas, a una Medea, que a las de la edad Moderna. Como ellas acompaña al héroe y le seduce, convirtiéndose en consejera imprescindible. Al modo de las antiguas sagas, le ofrece un regalo mágico que, inocente en apariencia, trae la desgracia a su portador. A Xayide solo le importa Xayide: no conoce la amistad ni el amor. Es el personaje más real de Fantasía: sus ojos bicolor sugieren que existe con un pie en el mundo real y otro en el fantástico. 

Creedme que detesto ilustrar esta entrada con una imagen de la segunda película "basada" (es un término que aquí se usa con mucha libertad) en el libro. Si bien la primera era una adaptación aceptable (aunque superficial), la segunda ya no tenía nada que ver: y de entre todos los personajes que sufren este maltrato, Xayide es uno de los que más me duele. 






Y aquí termina este breve repaso a la historia de la brujería y el aún más breve vistazo a las biografías de algunas brujas ilustres. En la siguiente entrega estudiaremos elementos tan atractivos como el del Aquelarre o los familiares, y veremos de qué ingeniosos (y horripilantes) modos se trataba a las brujas. 

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En breve: Especial Halloween 2016: La Brujería. Segunda Parte.